Publicado: 23 de Noviembre de 2013

El teatro es siempre terapéutico. Sirve para afrontar roles y situaciones cuando se habitan personajes y se defienden textos. Si, además, un guía o coach nos acompaña en el proceso, obtendremos la herramienta del espejo que nos permitirá aprender, por nosotros mismos a canalizar la energía y a autorregular las emociones, pudiendo aplicarlo después a nuestras vidas.

Hay un hecho particular de la interpretación: cada cual sigue su propio proceso.
Es decir, el propio ritmo imprime el aprendizaje de forma cualitativa de modo que el actor aprende lo que necesita aprender en el momento en que está preparado para hacerlo.

Cuando decimos “actor” o “actriz” nos referimos al/a la que actúa, no es necesario tener experiencia ni formación, pues lo que se persigue no es montar un espectáculo profesional si no seguir un proceso de crecimiento individual y grupal. Eso implica mostrar el trabajo pero sin otras exigencias que las que cada alumno/a quiera invertir.

Utilizamos herramientas adoptadas del teatro, y, también, técnicas psicodramáticas para hacer la lectura de lo que surja en la escena.

Trabajamos cosas como el miedo a la caída, el apoyo, la respiración, la colocación del cuerpo y de la voz, el pudor a mostrarse, las escenas temidas y sus personajes.

Y, lo haremos sin forzar el proceso, disfrutando y compartiendo experiencias sobre las tablas.

El sábado 16, a las 11h. en Centre Nurtura, en Santa María, explicaré en qué va a consistir el curso 2013-2014 de Teatro Terapéutico, cuales son los objetivos, los ritmos y las fuentes. Se responderá a las preguntas y dudas a todos los interesados. La duración será de todo el curso académico, es decir, hasta junio, con una convocatoria mensual.